Tres carritos están estacionados; uno sale. Compara el movimiento real de tarjetas con dos dibujos del antes y el después.
Tres carritos, una salida y dos formas de mostrarla
En un estacionamiento de juguete hay tres carritos. Uno sale y quedan dos estacionados. Puedes representar la historia moviendo tarjetas o juguetes, y también con dos dibujos: uno antes de la salida y otro después. El primer formato muestra el movimiento; el segundo permite mirar ambos estados al mismo tiempo.
La pregunta cuenta los carritos que siguen dentro del área de estacionamiento. El carrito que salió todavía existe y puede verse afuera, pero ya no pertenece a ese grupo. Las líneas que señalan los espacios y el camino de salida tampoco son carritos.
El niño puede mover un carrito, señalar cuál sale o pedir a un adulto que lo desplace. No necesita escribir “3 − 1 = 2” para participar. El ejemplo es una situación inventada con objetos apropiados para la edad y las necesidades de la familia.
La palabra “estacionamiento” se usa aquí para nombrar el área donde están los carritos. Algunas familias prefieren otra palabra, como “parqueadero”. Pueden usar la que les resulte natural, siempre que todos sepan cuál es la región que se está contando.
Dos y uno describen partes de los tres carritos después de la salida: dos están dentro y uno está afuera. Si la familia pregunta por todos los carritos visibles, la respuesta sigue siendo tres. Si pregunta cuántos continúan estacionados, la respuesta es dos. La pregunta debe nombrar el grupo.
No es necesario que los carritos sean de juguete comprados. Tres tarjetas de papel con un dibujo sencillo pueden representar los vehículos. La historia tampoco requiere conducir un vehículo real ni establecer una edad a la que el niño deba dominar la resta.
Compara los materiales
Preparación: Para la versión móvil, dibuja tres espacios de estacionamiento y prepara tres tarjetas grandes con carritos, o usa juguetes adecuados. Para los dibujos, prepara dos escenas con los mismos tres espacios: una con tres carritos dentro y otra con dos dentro y uno afuera.
Movimiento: Un carrito móvil puede salir del área mientras los dos restantes permanecen dentro. Un dibujo fijo no muestra por sí solo cómo ocurrió la salida. La familia puede explicar la acción o añadir una flecha entre las dos escenas; la flecha señala una secuencia, no es un carrito.
Visibilidad: En ambos formatos debe verse cada carrito y la frontera del área que se cuenta. Un techo opaco, tarjetas superpuestas o líneas poco claras pueden ocultar un objeto. Si el niño no ve un carrito, ajusta el material antes de interpretar su respuesta.
Conservación: Dos dibujos mantienen juntos el antes y el después. En una sola maqueta móvil, al desplazar un carrito el estado inicial deja de estar presente, aunque se puede reconstruir. Guardar los dibujos o tomar una foto es opcional.
Acceso y seguridad: Elige objetos de un tamaño apropiado. Las piezas pequeñas no son adecuadas para niños que puedan llevárselas a la boca. Un adulto puede mover tarjetas grandes siguiendo una elección confirmada; el niño no tiene que agarrar los juguetes por sí mismo.
Repetición: En la maqueta puedes regresar el carrito al espacio vacío para reconstruir los tres iniciales. Ese regreso es una entrada nueva y debe explicarse. Los dibujos del antes y del después permanecen como se prepararon, salvo que se escriba o dibuje sobre ellos.
Control de la acción: Un niño puede elegir qué tarjeta sale y pedir que un adulto la mueva. En dos dibujos ya preparados, la posición del carrito está fijada. Para cambiar cuál sale se necesita otra pareja de imágenes o una modificación clara del dibujo.
Espacio: Las tarjetas móviles necesitan suficiente superficie para que se vean los tres carritos y la zona exterior. Dos dibujos pueden ponerse uno al lado del otro o mostrarse por turnos. El tamaño debe permitir distinguir cada vehículo; reducir demasiado las imágenes para ahorrar espacio puede dificultar el conteo.
Qué comprueba cada modelo: Ver dos carritos en el segundo dibujo permite contar ese estado. Para entender por qué hay dos, se necesita la condición de que uno salió de los tres iniciales. En la maqueta el desplazamiento puede verse; aun así conviene nombrar el área que se está contando.
Prepara el estacionamiento
Dibuja un rectángulo grande con tres espacios claramente delimitados. Explica que el rectángulo representa el área de estacionamiento y que cada espacio puede recibir una tarjeta. Deja una zona afuera para el carrito que saldrá.
Coloca un carrito en cada espacio. Pueden ser tres dibujos en tarjetas del mismo tamaño. Si los colores son distintos, aclara si la historia contará todos los carritos o solo los de un color. En el primer ejemplo se cuentan los tres, sin importar el color.
Pregunta si el niño quiere escoger cuál saldrá. El adulto puede confirmar la elección antes de moverlo: “¿Quieres que salga este carrito?”. Si el niño no desea elegir, el adulto puede hacer una demostración y nombrarla como tal.
Los tres espacios pueden tener líneas paralelas dentro del rectángulo. Cada tarjeta debe caber sin tapar por completo a las otras. No es necesario numerar las plazas; si decides hacerlo, aclara que los números identifican espacios y no añaden carritos.
Una hoja adicional puede representar la calle o la salida. Ponla junto al rectángulo, sin cubrir la frontera. Cuando el carrito sale, colócalo completamente en esa zona. El niño puede indicar si prefiere que la tarjeta quede cerca o lejos, siempre que siga estando fuera del área contada.
Antes de comenzar, comprueba que hay exactamente tres tarjetas de carritos en el montaje. Si hay otros juguetes sobre la mesa, sepáralos de la escena o explica que no forman parte de la pregunta. El niño no debe adivinar qué objetos pretende contar el adulto.
Si un carrito real de juguete es demasiado pequeño o tiene piezas desprendibles, usa una tarjeta grande apropiada. El adulto decide qué materiales son seguros y supervisa su uso. No hace falta que el niño manipule un vehículo real para entender la historia.

Antes de la salida: cuenta tres
Señala los carritos dentro del área uno por uno: “Uno, dos, tres”. El niño puede contarlos, indicarlos o pedir que el adulto cuente. Si el adulto dice los números, esa es una ayuda para el conteo.
Pregunta: “¿Cuántos carritos están estacionados ahora?”. En el montaje preparado hay tres. Los espacios vacíos todavía no son el objeto de la pregunta; se cuentan los carritos que están dentro.
Si un carrito queda sobre la línea del rectángulo, pregunta dónde se quiso colocar y ajusta la posición con permiso. Un dibujo que cruza la frontera puede hacer ambiguo si está dentro o afuera. En este ejemplo cada carrito debe quedar claramente en una región.
El adulto puede señalar cada tarjeta y esperar a que el niño nombre o indique el número. Si ambos hablan al mismo tiempo, deténganse y decidan quién contará primero. Cada carrito debe corresponder a una sola palabra numérica en el conteo elegido.
Si el niño señala el mismo carrito dos veces, ofrece una manera de seguir la cuenta: mueve ligeramente cada tarjeta ya contada o marca cada espacio con un señalador temporal. Aclara que el señalador no es otro carrito. El niño puede aceptar esa ayuda o elegir otra estrategia.
Después del conteo, deja los tres carritos en el área para que el estado inicial siga visible. Pregunta cuál desea sacar. Si el adulto elige por el niño, describe la acción como una demostración en lugar de atribuirle la elección.
Un carrito sale
Mueve el carrito elegido por completo fuera del rectángulo. Describe la acción: “Había tres estacionados; uno salió”. No retires otro objeto ni cambies la frontera del área durante este turno.
Pregunta: “¿Cuántos carritos siguen estacionados?”. Señala los dos que permanecen dentro y cuéntalos si el niño quiere comprobar: “Uno, dos”. El carrito que salió queda afuera; no desapareció del papel.
Si el niño dice “tres”, averigua qué contó. Puede haber incluido los dos carritos dentro y el que está afuera. Ese total describe todos los carritos de la escena. Para la pregunta sobre los estacionados, delimita el área y vuelve a mirar solo los dos de adentro.
La tarjeta puede recorrer una línea imaginaria hasta la calle y detenerse afuera. No es necesario que el movimiento sea rápido. Antes de contar, asegúrate de que la tarjeta haya terminado de cruzar la frontera y no esté parcialmente en ambos lugares.
Si el niño dirige el movimiento, el adulto puede preguntar: “¿Lo dejo aquí, fuera del rectángulo?”. Tras la confirmación, suelta la tarjeta y permite que el niño señale los que quedaron dentro. La decisión y la acción física pueden corresponder a participantes distintos.
Una salida no cambia la forma ni la cantidad de espacios dibujados. Siguen siendo tres espacios, pero solo dos están ocupados por carritos. Pregunta por los carritos o por los espacios según el propósito; no uses una respuesta para la otra pregunta.
Si dos carritos salen accidentalmente durante el movimiento, detén la escena y explica lo ocurrido. Pueden devolver uno para volver a la condición inicial de una salida, o contar el nuevo estado como una historia diferente. La respuesta dos depende de que salga exactamente uno de los tres.
Mira el antes y el después en dibujos
En el primer dibujo muestra tres carritos dentro del rectángulo. En el segundo muestra dos dentro y el tercero afuera. Los dibujos deben ser suficientemente claros para que cada carrito pueda señalarse de manera separada.
Coloca los dibujos en el orden acordado y léelos como “antes” y “después”. En el primero hay tres carritos estacionados; en el segundo hay dos. La historia dice que uno salió. Las dos imágenes por sí solas muestran estados; la explicación identifica la acción entre ellos.
Si el niño invierte las tarjetas, pregunta qué historia quiere contar. Pasar de dos carritos dentro a tres puede representar una entrada, que es otra acción. Para la resta de este ejemplo, acuerden cuál escena es la inicial y cuál muestra la salida.
Mantén la forma del rectángulo y las tres plazas reconocibles en ambas escenas. Puedes distinguir los carritos con colores o marcas, pero no es obligatorio si cada uno se ve por separado. Si el niño usa los colores para reconocer cuál salió, esa información funciona como apoyo adicional.
Una flecha entre las escenas puede apuntar del dibujo con tres dentro al dibujo con dos dentro. Explícala como señal de orden temporal. Si los dibujos se muestran por separado, el adulto puede decir “este es antes” y “este es después” sin una flecha.
Si el segundo dibujo no incluye el carrito afuera, evita afirmar que desapareció de la historia. La imagen simplemente no lo muestra. Para comparar dentro y fuera de forma explícita, prepara una versión donde el carrito que salió sí aparezca en la zona exterior.
Relaciona los juguetes con las imágenes
Pon la maqueta con tres carritos junto al dibujo inicial. Comparen cuántos hay dentro en cada representación. Los objetos físicos y los dibujados son distintos, pero cada modelo representa tres carritos estacionados.
Después de sacar uno de la maqueta, compárala con el segundo dibujo. Ambas representan dos dentro y uno afuera. Señala cuál es el área en cada modelo antes de contar; si el tamaño o la orientación de los dibujos cambia, la frontera debe seguir siendo comprensible.
No sumes los carritos de la maqueta y los del dibujo como si fueran una sola escena, a menos que se formule esa nueva pregunta. Son dos representaciones separadas de la misma historia. Cada una muestra su propio grupo de dos estacionados después de la salida.
El niño puede señalar un carrito móvil y uno dibujado en el estado inicial. No tienen que ser idénticos en color si representan la misma cantidad, aunque un parecido puede ayudar a seguir la historia de un personaje concreto. Aclara si se compara el número o la identidad de los carritos.
En el estado final, cuenta los dos objetos dentro de la maqueta y los dos del dibujo. Cada representación tiene dos estacionados; no se cuentan cuatro dentro de una sola maqueta. Si se preguntara por todos los símbolos de las dos representaciones juntas, sería una pregunta diferente.
Si el niño coloca el dibujo encima de la maqueta, puede ocultar las tarjetas. Ponlo al lado o debajo con su acuerdo. La comparación necesita que ambos estados estén disponibles o que el adulto describa cuál se está mirando.

Un diálogo con respuestas diferentes
Adulto: “Tres carritos estaban dentro. Saqué uno. ¿Cuántos siguen estacionados?”. Niño: “Dos”. Adulto: “Señalaste estos dos dentro. El otro está afuera”. El niño puede mostrar los objetos en vez de decir el número.
Niño: “Hay tres”. Adulto: “Veo tres carritos en toda la hoja: dos dentro y uno afuera. Mi pregunta era cuántos siguen dentro”. Así se reconoce el grupo contado y se aclara la nueva pregunta.
Niño: “Hay un espacio vacío”. Adulto: “Sí, el espacio de donde salió ese carrito está vacío. Ahora podemos contar los carritos que siguen dentro”. El espacio vacío y el carrito que salió son cosas diferentes.
Niño: “El rojo salió”. Adulto: “Mostraste el carrito rojo afuera. ¿Quieres contar los que siguen dentro?”. La identidad del carrito puede formar parte de la historia, pero el resultado de dos depende de que salga uno, no de su color.
Niño: “Quedan dos espacios”. Adulto: “Veo dos espacios ocupados por carritos y un espacio vacío. ¿Quieres señalar los carritos que cuentas?”. La palabra “espacio” puede referirse a plazas totales, ocupadas o vacías; la aclaración identifica el grupo.
Niño: “Quiero que salgan todos”. Adulto: “Podemos hacer otra historia con tres salidas, si quieres. En la primera solo salió uno”. La nueva elección se separa del resultado anterior y cada salida se muestra antes de contar.
Qué pasa si un carrito está en la línea
Si una tarjeta cruza la frontera del estacionamiento, pregunta si el niño quiso dejar el carrito dentro o afuera. Una imagen parcialmente sobre la línea puede ser ambigua. Con su acuerdo, colócala por completo en la región elegida antes de contar.
Si el niño quiere una escena en la que el carrito está saliendo y ocupa ambos lados, descríbanla como una acción en curso. Para la pregunta “¿cuántos siguen dentro después de la salida?”, decidan cuándo se considera terminada la salida y después cuenten el estado acordado.
Si la tarjeta no cabe en un espacio sin cubrir las líneas, utiliza un rectángulo mayor o tarjetas más pequeñas que sigan siendo seguras. El problema puede estar en el material, no en el razonamiento del niño.
Una tarjeta puede cubrir la línea porque es más grande que la plaza. Antes de preguntar si está dentro, permite que el niño muestre el lugar que quiso usar. Un rectángulo más amplio puede resolver la ambigüedad sin cambiar la cantidad de carritos.
Si la familia decide que cualquier parte de un carrito sobre la línea significa “está saliendo”, mantengan esa convención durante el turno y descríbanla. Para el ejemplo básico resulta más sencillo mostrar estados completos dentro o fuera. No conviertas una convención no explicada en una respuesta obligatoria.
El espacio vacío no es un carrito
Al salir un carrito de un estacionamiento con tres espacios inicialmente ocupados, uno de los espacios queda vacío y dos siguen ocupados. Hay un espacio vacío y dos carritos estacionados. Son dos preguntas distintas sobre la misma escena.
Si el carrito salió pero permanece en la hoja, se pueden contar tres carritos en total, dos dentro y uno afuera. El número total de carritos no cambió porque ninguno fue retirado de la escena. Cambió cuántos pertenecen al grupo de adentro.
Si el adulto retira el carrito de la hoja por completo, describe esa acción adicional. En la historia inicial solo sale del área de estacionamiento. Mantenerlo visible afuera ayuda a distinguir salir de desaparecer.
Pueden contar por separado las plazas ocupadas y las vacías: dos ocupadas y una vacía en el estado final preparado. Después cuenten los carritos dentro: dos. La correspondencia entre plazas ocupadas y carritos depende de que haya uno en cada plaza.
Si dos tarjetas se colocan en una misma plaza, hay dos carritos en esa plaza pero solo una plaza ocupada. Ese montaje responde a otra condición. Para la primera actividad, mantengan la regla de un carrito por espacio y háganla visible.
¿Hace falta escribir la resta?
Después de observar la salida, el adulto puede escribir “3 − 1 = 2” y relacionar cada número con la historia: tres estaban dentro, uno salió y dos quedaron. El signo menos representa la operación del ejemplo; no es otro carrito ni un espacio.
El niño puede señalar los objetos mientras el adulto explica el registro. Si todavía no usan signos, basta con mostrar el antes, la salida y el después. La acción y el conteo pueden discutirse sin copiar una expresión.
Si el niño predice “dos” antes de mover el carrito, pregunta si está diciendo cuántos habrá después. Antes de la salida todavía hay tres estacionados. La predicción del resultado y la descripción del estado actual se refieren a momentos diferentes.
El adulto puede colocar una tarjeta “3” junto al dibujo inicial y una tarjeta “2” junto al final. Si también escribe “−1”, explica que uno representa el carrito que salió. Las tarjetas numéricas son etiquetas de cantidad; no se añaden al conteo de vehículos.
Una expresión escrita no muestra por sí sola cuál grupo se contó. La historia aclara que se trata de los carritos dentro. Si el niño cuenta los tres carritos de toda la hoja después de la salida, esa cantidad responde a otra pregunta y no contradice que dos sigan estacionados.
Si el niño desea copiar el signo menos, ofrece papel suficiente y un modelo claro. Es una actividad adicional. Una marca de otro tamaño o una escritura todavía incipiente no cambia lo que ocurrió con los carritos.
Una versión más sencilla
Empieza con dos carritos dentro y uno de ellos sale. Queda uno estacionado. Usa dos tarjetas grandes y señala claramente el área. El niño puede observar la salida o indicar cuál carrito mover.
Otra opción es mostrar solo los dos dibujos preparados y nombrar el número dentro de cada uno. El adulto puede señalar las escenas y leer “antes” y “después”. Sin una explicación adicional, las imágenes no muestran el movimiento entre los estados.
Si manipular tarjetas es incómodo, el adulto las mueve después de confirmar la elección del niño. Una respuesta por gesto o dispositivo de comunicación es válida; no se necesita pronunciar el número en voz alta.
En el ejemplo de dos y uno, deja un carrito visible afuera después de la salida y el otro claramente dentro. Pregunta primero “¿Dónde está el que salió?”. Después, si el niño quiere, cuenta el que quedó. Las dos preguntas no exigen responder al mismo tiempo.
Para usar solo dibujos, presenta el estado con dos dentro y después el estado con uno dentro. El adulto puede describir la salida entre ambas imágenes. Una respuesta después de esa explicación cuenta con apoyo; no es necesario ocultarlo en la nota.
Si el niño prefiere escuchar la historia sin señalar, puede hacerlo. El adulto describe los cambios y se detiene si ya no hay interés. El propósito no es obtener una respuesta numérica en cada turno.
Un siguiente paso
Con cuatro carritos dentro, pueden salir dos, uno por uno. Después de la primera salida quedan tres y después de la segunda quedan dos. Prepara suficientes espacios y tarjetas, y muestra cada cambio antes de contar.
También pueden mantener tres carritos en la escena y mover uno hacia afuera y luego de regreso. Tras la salida hay dos dentro; tras la entrada vuelven a ser tres. La salida y la entrada son acciones distintas y deben nombrarse al ocurrir.
El niño puede inventar una cantidad inicial y decidir cuántos salen, siempre que el material lo permita. El adulto repite la condición y verifica el número de tarjetas antes de moverlas. No se debe retirar más carritos de los que hay dentro en esta representación.
Cuando dos carritos salen de cuatro, puedes conservar cada uno en una zona exterior diferente. Después cuentan dos dentro y dos afuera. Si se preguntan por todos los carritos de la hoja, siguen siendo cuatro. Distinguir ambas cantidades ayuda a explicar qué cambió.
Para una historia con cero salidas, deja tres dentro y no muevas ningún carrito. Pregunta cuántos siguen estacionados: tres. “Ninguno salió” se refiere a la acción; no significa que el estacionamiento estuviera vacío.
El niño puede asumir el papel de quien cuenta la historia al adulto. Señala tres carritos, elige uno para salir y explica con palabras o gestos qué debe ocurrir. El adulto confirma antes de mover la tarjeta y después describe la cantidad dentro.
Nota y continuación opcional
Una nota puede decir: “Había tres dentro; el niño señaló uno para salir; el adulto lo movió y ambos contaron dos dentro”. Incluye el material y la ayuda. Una respuesta en este ejemplo no establece que el niño resuelva todas las restas.
Para otra actividad opcional, exploren números y conteo en BrainHunters y lean las instrucciones de la actividad concreta. Puede usar otros objetos o pedir otra acción. Una sola salida y un conteo conjunto completan la propuesta.
Si usan los dos formatos en momentos distintos, registra cuál se utilizó: “Con dos dibujos visibles, el niño señaló el segundo después de que el adulto explicó la salida”. Esto no equivale a indicar que el niño movió una tarjeta o narró toda la historia.
La familia puede guardar las tarjetas en un sobre o reciclarlas. Un registro útil no requiere fotografía, nombre completo ni puntuación. Si otro día cambian de tres a cuatro carritos o cambia la ayuda, esas condiciones deben mencionarse antes de comparar respuestas.
Respuestas útiles
¿Cuántos quedan estacionados si de tres sale uno?
Quedan dos dentro del área de estacionamiento.
¿El carrito que sale desaparece?
No. Puede permanecer afuera; cambia el número dentro, no necesariamente el total de carritos de la escena.
¿Es obligatorio escribir una resta?
No. Se puede mostrar la salida y contar los carritos que quedan dentro.


