Una cuadrícula con dos filas de cinco casillas puede mostrar siete piezas de más de una manera. Si llenamos la primera fila y colocamos dos piezas en la segunda, vemos cinco y dos; también quedan tres casillas vacías. El niño puede mover las piezas, señalar posiciones o indicar a un compañero cómo colocarlas mientras exploran qué cambia y qué permanece igual.
Preparen la cuadrícula y acuerden una regla
Un adulto puede dibujar dos filas de cinco casillas grandes sobre papel. Hay cinco espacios arriba y cinco abajo: diez en total. Reúnan piezas adecuadas para la edad y las necesidades de los participantes, como bloques grandes o tarjetas que quepan en cada casilla. Eviten materiales pequeños si no son apropiados para el niño y mantengan la supervisión necesaria.
Distingan los bordes de las casillas con líneas visibles o una superficie táctil adecuada, según lo que resulte accesible. La cuadrícula puede estar sobre una mesa estable o presentarse de otro modo que el niño prefiera. Si mover una pieza es difícil, el niño puede señalar la posición, dar una instrucción o usar un dispositivo de comunicación para que otra persona la coloque.
Para los primeros ejemplos acuerden poner como máximo una pieza en cada casilla. Con esta regla, el número de piezas coincide con el número de casillas ocupadas. Si una casilla contiene dos piezas, las preguntas «¿cuántas piezas hay?» y «¿cuántas casillas están ocupadas?» pueden tener respuestas diferentes. No es necesario prohibir esa exploración; basta con identificar la regla utilizada.
También pueden acordar un orden de colocación: primero completar la fila superior de izquierda a derecha y luego empezar la inferior. Ese orden hace visible un grupo de cinco antes de añadir más. No es la única forma correcta de representar una cantidad. Si el niño elige otra disposición, cuenten sus piezas y conversen sobre las agrupaciones que se ven en ella.
La actividad puede empezar con una sola fila de cinco. Coloquen dos piezas y observen las tres casillas vacías de esa fila. La segunda fila se añade cuando quieran explorar la cuadrícula completa. Una ronda breve, una observación o la decisión de dejar las piezas para otro juego son formas válidas de terminar.
Antes de plantear una pregunta, señalen qué se va a contar: todas las piezas de la cuadrícula, las casillas vacías o las piezas de una fila. Las fichas que quedaron fuera sobre la mesa no pertenecen automáticamente al grupo dentro de la cuadrícula. Mostrar el límite ayuda a que el niño y su compañero respondan a la misma pregunta.
Representen siete como cinco y dos
Coloquen una pieza en cada casilla de la fila superior. Pueden contarlas al colocarlas: una, dos, tres, cuatro, cinco. Después añadan dos piezas a la fila inferior. Si cada pieza ocupa una casilla, hay cinco arriba y dos abajo. Juntas forman siete piezas. El niño puede comprobarlo contando todas o reconociendo la primera fila como un grupo de cinco y contando dos más.
Pregunten qué queda vacío. La primera fila está completa y en la segunda hay dos casillas ocupadas, de modo que quedan tres casillas vacías. Estas no son tres piezas: son tres lugares en los que podrían ponerse piezas. Si añaden una pieza en cada una, la cuadrícula pasará a tener diez piezas y ninguna casilla vacía.
Pueden registrar la primera relación con palabras: «cinco y dos son siete». Si el niño se interesa por los símbolos, escriban 5 + 2 = 7 en una tarjeta y señalen las piezas de cada grupo. La segunda relación, 7 + 3 = 10, describe siete espacios ocupados y los tres adicionales necesarios para completar las diez casillas. Escribir ambas igualdades es opcional.
Si el niño responde «siete» a la pregunta por las casillas vacías, comprueben si estaba contando las ocupadas. Su respuesta puede describir correctamente otro grupo. Señalen una casilla ocupada y una vacía, aclaren cuál van a contar y revisen juntos la fila inferior. También pueden pedir a un compañero que señale cada espacio vacío mientras el niño decide cuándo se ha terminado el conteo.
Si la última pieza ocupa parte de dos casillas, puede resultar ambiguo a cuál pertenece. Una pieza más pequeña en relación con la casilla, un tablero más grande o una marca central puede ayudar. El objetivo no es exigir una colocación perfectamente centrada, sino saber qué casilla representa cada pieza. El niño y el compañero pueden acordarlo antes de contar.
La disposición no necesita permanecer igual durante toda la sesión. Pueden retirar las dos piezas inferiores y observar que quedan cinco arriba, o mover una de ellas a otra casilla sin sacarla de la cuadrícula. En el segundo caso sigue habiendo siete piezas dentro, aunque cambie el dibujo. Antes de comparar, describan qué movimiento se realizó.
Comparen cantidades de cero a diez
Una cuadrícula vacía contiene cero piezas y diez casillas vacías. La cuadrícula sigue existiendo; el cero describe la cantidad de piezas dentro de ella. Al poner una pieza en una casilla hay una ocupada y nueve vacías. Si se retira la pieza y se deja sobre la mesa, vuelve a haber cero dentro, aunque la pieza esté visible fuera.
Con tres piezas en la fila superior hay tres casillas ocupadas y siete vacías en la cuadrícula completa. Si solo preguntan por la fila superior, quedan dos espacios vacíos en esa fila. Ambos resultados pueden ser correctos porque se refieren a límites diferentes. Señalen la fila o toda la cuadrícula antes de contar.
Con cinco piezas colocadas en la primera fila, esa fila está llena y las cinco casillas de la segunda están vacías. Añadir una pieza abajo produce seis ocupadas y cuatro vacías. Añadir otra produce siete ocupadas y tres vacías. Cada acción añade una pieza y ocupa una casilla que antes estaba libre; pueden comprobar cada estado antes de pasar al siguiente.
Para ocho piezas en el orden acordado, habrá cinco arriba y tres abajo; quedan dos casillas vacías. Para nueve habrá cinco arriba y cuatro abajo; queda una vacía. Con diez piezas, colocadas una por casilla, las dos filas están completas y quedan cero espacios vacíos. Señalar las casillas disponibles permite comprobar estas relaciones sin depender solo de memoria.
Si se extrae una pieza de una cuadrícula completa, quedan nueve piezas dentro y una casilla vacía. La pieza retirada puede seguir en la mesa. «Nueve dentro» y «diez entre las piezas dentro y fuera» describen grupos distintos si no se ha añadido ni quitado ninguna otra del lugar. Es útil mostrar dónde queda la pieza retirada.
El niño puede elegir dos cantidades para comparar, como seis y ocho. Con dos cuadrículas del mismo tamaño y la misma regla de colocación, la de ocho tiene dos piezas más. También pueden usar una sola cuadrícula: primero construyan seis, registren el estado y después agreguen dos. La segunda situación debe distinguirse de la primera aunque se usen los mismos materiales.
Vean una cantidad en distintas agrupaciones
Las siete piezas no tienen que colocarse siempre como cinco arriba y dos abajo. Pueden poner cuatro en la fila superior y tres en la inferior. Con una pieza por casilla, hay cuatro y tres, es decir, siete en total; la cuadrícula sigue teniendo tres casillas vacías. Esta disposición hace visible 4 + 3, mientras que la anterior mostraba 5 + 2.
Para pasar de cinco y dos a cuatro y tres, muevan una pieza de la fila superior a una casilla vacía de la inferior. Ninguna pieza sale de la cuadrícula ni se añade otra. La cantidad total sigue siendo siete, aunque cambie cuántas hay en cada fila. Pueden contarlas antes y después si el niño quiere comprobarlo.
Con seis piezas pueden formar tres arriba y tres abajo. Quedan dos casillas libres en cada fila, cuatro vacías en total. Si en cambio colocan cinco arriba y una abajo, también hay seis y quedan cuatro vacías. El segundo arreglo destaca cinco y uno; el primero destaca tres y tres. Son dos maneras de organizar la misma cantidad bajo la regla de una pieza por casilla.
Con ocho piezas pueden ocupar cuatro columnas completas, una pieza arriba y otra abajo en cada columna. Hay cuatro parejas, ocho piezas y dos casillas vacías en la quinta columna. Si cambian a cinco arriba y tres abajo, la cantidad continúa siendo ocho. Comparen qué agrupación resulta más fácil de describir para cada participante, sin exigir una única estrategia.
El orden de colocación también afecta a lo que se ve de inmediato. Si las piezas están muy dispersas, puede ser más cómodo contarlas una por una. Agruparlas en una fila de cinco puede ayudar a reconocer cinco y algunas más, pero esa organización debe acordarse antes de interpretar el dibujo. La cantidad no depende de que el arreglo resulte familiar a una persona.
Pregunten al niño si quiere inventar una disposición de siete y pedir a un compañero que diga cuántas piezas ve. El compañero puede describir primero lo observado: «Veo cuatro arriba y tres abajo». El autor confirma si esas son las piezas que colocó. Después pueden contar todas o conservar la disposición como diseño sin añadir más preguntas.
Un mismo número puede descomponerse de otras maneras sin ocupar ambas filas por completo. Siete puede mostrarse como tres piezas en una zona y cuatro en otra. Antes de decir «tres y cuatro», señalen qué piezas pertenecen a cada grupo y comprueben que ninguna se cuenta dos veces. Si una pieza se retira de la cuadrícula, actualicen la cantidad antes de mantener el mismo enunciado.
Cuando se utilizan objetos de tamaños distintos, una pieza grande puede tapar varias casillas aunque represente un solo objeto. Para que la regla sea visible, elijan piezas que quepan o usen una marca por casilla. Si se mantienen los objetos grandes por preferencia del niño, acuerden qué cuenta cada uno y comprueben que una casilla tapada no se confunda con una pieza adicional.
La igualdad 4 + 3 = 7 y la igualdad 3 + 4 = 7 describen dos órdenes posibles de los grupos. Se pueden comprobar con las mismas siete piezas señalando primero un grupo y después el otro. No hace falta introducir esta escritura en la primera partida; si aparece, expliquen que cambiar el orden en que nombran los grupos no añade ni retira piezas.
Sumen, retiren y comprueben los cambios
Para mostrar 3 + 2, coloquen tres piezas y añadan dos en casillas vacías. Hay cinco piezas al final. Si utilizan piezas de dos colores para distinguir el grupo inicial del añadido, expliquen esa convención; para quienes no distingan bien los colores pueden usar formas o texturas diferentes y adecuadas. La suma cuenta todas las piezas de ambos grupos.
Para mostrar 5 − 2, comiencen con cinco piezas y retiren dos. Quedan tres en la cuadrícula. Las dos retiradas pueden colocarse a un lado: no desaparecieron, pero ya no pertenecen al grupo que se pregunta. Si después vuelven a ponerlas, habrá cinco dentro otra vez. Cada acción debe representarse antes de anunciar el nuevo resultado.
Desde siete piezas, añadir una produce ocho; queda una casilla vacía menos que antes. En la disposición de cinco arriba y dos abajo, antes había tres espacios libres y después quedan dos. Si en vez de añadir se mueve una pieza entre casillas, sigue habiendo siete ocupadas y tres vacías. Comparar ambos movimientos ayuda a distinguir añadir de reorganizar.
Para completar diez desde seis, construyan primero seis piezas con la regla acordada. Hay cuatro casillas vacías, así que pueden añadir cuatro piezas, una en cada espacio libre. La frase 6 + 4 = 10 registra esa acción. También pueden contar las vacías sin llegar a llenarlas; señalar una posibilidad no obliga al niño a ejecutar el paso siguiente.
Una comparación puede usar parejas de posiciones. Para cinco y siete en dos cuadrículas iguales, cinco casillas ocupadas de una pueden corresponder a cinco de la otra; en la de siete quedan dos ocupadas adicionales. Esto muestra una diferencia de dos piezas. Si las disposiciones son distintas, pueden emparejar señalando o reorganizando con permiso, manteniendo cada pieza en su propia cuadrícula.
En todos estos ejemplos, verifiquen si se cuenta la cantidad inicial, la añadida, la retirada o la final. La pregunta «¿cuántas piezas salieron?» no es la misma que «¿cuántas quedaron?». Nombrar el grupo y el momento ayuda a que el compañero entienda por qué una respuesta se relaciona con una operación concreta.
Cuatro juegos para elegir una sola idea
En el primer juego, un participante elige el número cuatro y otro coloca cuatro piezas en la cuadrícula. Si siguen el orden acordado, estarán en las primeras cuatro casillas de la fila superior. Quedan seis casillas vacías en total: una arriba y cinco abajo. El niño puede contar, señalar la tarjeta con el cuatro o indicar a un compañero dónde colocar cada pieza.
En el segundo, el tablero comienza con nueve piezas, una por casilla. Una persona pregunta cuántos espacios faltan para completar diez. Hay uno vacío; al colocar una pieza allí quedan diez ocupados. La pregunta «¿cuántos faltan?» se refiere a las casillas libres, no al número de piezas que había al comenzar. Si el niño quiere detenerse después de señalar el hueco, no hace falta llenarlo.
En el tercero, un compañero prepara una cuadrícula con cinco piezas y el otro decide cuántas añadir. Si añade tres, obtiene ocho; si añade solo una, obtiene seis. La persona que construye debe mostrar las piezas agregadas para que ambos puedan comprobar la nueva cantidad. No existe un único resultado antes de que se elija cuántas se van a añadir.
En el cuarto, dos participantes construyen siete de formas distintas: cinco y dos en una cuadrícula, cuatro y tres en otra. Comparan la suma de las dos filas de cada tablero. Ambas cantidades son siete, pero las posiciones ocupadas no son idénticas. Pueden mover piezas para igualar los dibujos, siempre con permiso de quien preparó cada uno. El objetivo es reconocer la cantidad y describir la agrupación.
Una tarjeta con un número puede servir como elección antes de colocar las piezas. Si el niño selecciona el 2, un compañero prepara dos casillas ocupadas y espera su confirmación. Si la tarjeta contiene una palabra o un dibujo, aclaren si representa el número de piezas, la cantidad de espacios vacíos o una escena. La misma cifra puede responder a preguntas diferentes según el contexto.
No hace falta que las rondas aumenten de dificultad. Un participante puede volver varias veces a cinco y dos porque le gusta ese arreglo, mientras otro prefiere explorar un tablero vacío. Si quieren compartir, acuerden qué pregunta hará cada uno. Las respuestas pueden mostrarse con objetos o gestos; explicarlas verbalmente es una opción, no una condición para seguir jugando.
Para una partida de memoria opcional, muestren una cuadrícula con tres piezas, cúbranla y pidan a un compañero que reconstruya lo que recuerda. Luego destapen y comparen las posiciones. Esta tarea añade una exigencia de memoria que no está presente al contar un tablero visible. Si ese componente resulta incómodo, dejen el modelo a la vista y mantengan la actividad como una copia.
Después de cualquiera de los juegos, pregunten qué se quiere conservar: el número de piezas, la disposición exacta o la historia. Son decisiones distintas. Se puede guardar una fotografía privada o un dibujo, o simplemente devolver las piezas a su caja. Una ronda sin registro también permite observar y conversar sobre la cantidad.
Otra pregunta usa dos grupos dentro del mismo tablero: coloquen dos piezas arriba y cuatro abajo. Hay seis en total y cuatro casillas vacías. La fila inferior tiene dos piezas más que la superior, pero ese dos es una diferencia entre grupos; no es la cantidad total ni el número de espacios libres. Señalar la pregunta elegida ayuda a no mezclar las tres respuestas.
Si se usa una cuadrícula con números escritos dentro de las casillas, conviene distinguir la etiqueta de la cantidad de piezas. Una pieza sobre la casilla marcada «4» sigue siendo una pieza; el cuatro puede servir para identificar la posición si así se acuerda. Para la primera comparación también pueden dejar las casillas sin números y añadir etiquetas después.
Una persona que acompaña puede preguntar qué apoyo desea el niño antes de reorganizar las piezas: una descripción verbal, un modelo visible o ayuda para sostener el tablero. Si la respuesta es que quiere probar solo o descansar, respeten esa elección. Una explicación compartida debe poder modificarse cuando el participante señala que no corresponde a su intención.
Usen dibujos y juegos en pareja
Un dibujo puede mostrar la cuadrícula con círculos en las casillas ocupadas. Si hay cinco marcas arriba y dos abajo, el dibujo representa siete piezas siempre que cada marca signifique una pieza. Las líneas de las casillas y las etiquetas no se cuentan como piezas. Dejen una leyenda sencilla si otra persona necesitará interpretar el registro más tarde.
Si se mueve una pieza real, el dibujo anterior no cambia por sí solo. Pueden hacer dos dibujos titulados «antes» y «después» o actualizar el registro con permiso de su autor. Por ejemplo, el primer dibujo muestra siete y el segundo ocho tras añadir una pieza. Así el registro conserva el orden de la acción en lugar de mezclar dos momentos.
En pareja, una persona elige un número entre cero y diez y otra lo representa. Luego comprueban cuántas casillas están ocupadas y, si quieren, intercambian funciones. El niño puede elegir el número con una tarjeta, una palabra, un gesto o un dispositivo. Quien coloca las piezas confirma si interpretó bien la elección y acepta una corrección.
Una historia puede imaginar diez asientos: cinco en cada fila de un autobús de juguete. Con siete pasajeros representados por piezas, hay tres asientos libres. Si sube un pasajero más, quedan dos asientos libres. Es un modelo inventado; los autobuses reales pueden tener otra disposición y capacidad. Actualicen la escena cuando un personaje suba o baje.
Si el niño prefiere construir con los bloques en vez de usarlos para contar, puede hacerlo. La cuadrícula no debe convertir cada juego con piezas en una prueba. Más adelante, si quiere, puede volver a representar una cantidad o invitar a su compañero a inventar otra historia. La participación incluye elegir cuándo parar.
Una observación útil para el adulto puede ser concreta: «Señaló las tres casillas vacías cuando la fila estaba visible» o «pidió que yo moviera las piezas». Esa nota describe una situación y un apoyo, no toda la capacidad matemática del niño. Guardar dibujos o llevar un registro es opcional y debe respetar la decisión de su autor.
Respuestas útiles
¿Cuántas casillas tiene la cuadrícula?
Tiene dos filas de cinco, diez casillas en total. Se puede comenzar con una sola fila si resulta más cómodo.
Si hay siete piezas, ¿cuántas casillas quedan vacías?
Con una pieza por casilla, hay siete ocupadas y tres vacías.
¿Es obligatorio llenar primero la fila superior?
No. Es una convención útil para ver cinco y algunas piezas más. Otras disposiciones también pueden representar la misma cantidad.
¿Puede participar un niño sin mover las piezas?
Sí. Puede señalar, hablar, usar un dispositivo o indicar a un compañero dónde colocar cada pieza.



