Una cuadrícula preparada puede acompañar un juego de bloques cuando el niño tiene interés. No hace falta introducirla en cada rutina ni convertir la recogida en una tarea larga.
Preparen una hoja reutilizable
Un adulto dibuja dos filas de cinco casillas suficientemente grandes para las piezas seguras que tengan. Guarden la hoja cerca de los bloques para usarla otro día si quieren.
Elijan un momento con espacio y supervisión adecuados. El niño puede señalar la casilla y pedir a un adulto que coloque la pieza.
Representen una cantidad pequeña
Si el niño ya juega con tres bloques, pueden ofrecer una comparación breve.
- Pregunte si quiere poner cada bloque en una casilla de la primera fila.
- Cuenten las tres piezas, una por espacio.
- Pregunte cuántas casillas libres quedan en esa fila de cinco. Señalen dos.
- Retiren la hoja cuando el niño quiera continuar su juego o guardar los materiales.
Distingan las preguntas
Si el niño responde tres al preguntar por los espacios libres, señalen que tres cuenta los bloques. En esa fila quedan dos casillas sin pieza.
Una equivocación común es llenar toda la cuadrícula aunque el niño solo eligió tres bloques. Trabajen con la cantidad disponible o dejen el juego para otra ocasión.
Ajusten la tarea
Para simplificar, usen una pieza y una casilla visible. Para ampliar, llenen la primera fila con cinco y añadan dos en la segunda para mostrar siete.
La cuadrícula es una opción, no un requisito diario. El niño puede continuar jugando de otra manera.
Continúen contando
Vean diez casillas para comprender cantidades para una cuadrícula completa. Números y conteo ofrece otra opción.
Respuestas útiles
¿Hay que llenar las diez casillas?
No. Una cantidad menor permite comparar piezas y espacios libres.
¿Debe repetirse todos los días?
No. Úsenla cuando encaje con el juego y el niño quiera.




